abril 3, 2025

Valor del arte dominicano en el mercado Lilian Carrasco

0
image2-1024x576
Ramón Oviedo, “S/t” 60” x 80” Colección Juan Julio Bodden

El deseo por coleccionar arte se reduce por la inestabilidad en el valor de la moneda

El arte, en sentido general, siempre ha sido un símbolo de poder y notoriedad en personas sensibles. Por siglos ha venido cumpliendo una función de validación social e histórica, generando la posibilidad de conservar su valor económico a través del mercado.

En el contexto dominicano el coleccionismo se ha manifestado de forma ocasional y, salvo excepciones, el respaldo no ha sido exponencial en el posicionamiento del valor de la producción visual de un artista. El empresario y coleccionista Héctor José Rizek, miembro de la Fundación Iván Tovar es consciente de esta realidad, y sostiene que “vamos por buen camino, lo que se precisa es aunar esfuerzos e involucrar a profesionales en la materia”.

El deseo por coleccionar arte se reduce por la inestabilidad en el valor de la moneda. Y, precisamente por el tema de la indexación del peso respecto al dólar, el arte podría asumirse como garantía para una buena inversión, pero muchos lo asumen como un negocio arriesgado. Se trata de una actividad en la que incide un principio básico de economía: a mayor oferta, precios más bajos y más ventas, mientras que a mayor demanda, se presenta una escasez de los productos y el precio aumenta, por tanto las ventas son limitadas.

La segunda fórmula permite comprender mejor el posicionamiento en el mercado del arte de la obra de Iván Tovar, el más trascendente de los artistas dominicanos. Se nutrió de las claves del éxito y, aunque para muchos se ha tratado de una combinación de factores, afirmación de entero crédito, hay que reconocer que no hay bonanzas sin sacrificios.

El artista se ocupó de producir una obra impecable, magistralmente conceptualizada y de una factura autónoma y limitada. Es muy importante tener en cuenta lo de “limitada”, puesto que este elemento junto a otros, incide de forma directa en las reglas que rigen el equilibrio económico respecto al precio. No obstante, también reduce el espectro como bien señala el galerista Juan Julio Bodden, puesto que sin obras no hay posibilidad de generar mayores ventas.

Al consultar en Sotheby’s sobre arte dominicano, a pesar de que se han subastado en otros tiempos, y en considerables sumas las obras de Ramón Oviedo, Domingo Liz, Fernando Peña Defilló, José García Cordero, Dionisio Blanco y Cándido Bidó, el único nombre que aparece es el de Iván Tovar.

Consecuentemente, hubo registros de la obra de los maestros Jaime Colson, Ada Balcácer y Pablo Palasso en otra de las más grandes casas de subastas como lo es Christie’s. Esto revela la falta de seguimiento que ha permeado en el posicionamiento de las obras de buena parte de los artistas dominicanos al frente de las grandes casas de subastas.

Vía el Caribe

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *